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Miyazawa Kenji(宮沢 賢治)

Miyazawa Kenji: el maestro que quiso alimentar el alma y el estómago de los campesinos
Ensayo literario

Miyazawa Kenji
el maestro que quiso alimentar el alma y el estómago de los campesinos

Budismo, ciencia agrícola y una compasión cósmica que abarcaba a cada estrella, animal y grano de arroz

Miyazawa Kenji escribió casi toda su obra sin publicarla en vida, convencido de que la literatura debía servir a algo más grande que la propia carrera de un escritor. Maestro, científico agrícola y budista devoto, dedicó buena parte de sus energías a mejorar la vida material de los campesinos empobrecidos de su región, mientras imaginaba, en sus cuadernos, trenes que cruzaban la Vía Láctea.

Culpa y compasión en una familia próspera

Nació en 1896 en Hanamaki, en la empobrecida región de Tōhoku, hijo de una familia acomodada que se dedicaba al préstamo de dinero y empeño de bienes a los campesinos locales. Crecer viendo de cerca las hambrunas y malas cosechas que arruinaban a esos mismos campesinos, mientras su propia familia prosperaba gracias a sus deudas, le dejó una culpa profunda que marcaría toda su vida adulta.

De joven se convirtió con fervor al budismo Nichiren, lo que provocó un conflicto abierto con su padre, de tradición budista más moderada. Llegó a abandonar temporalmente el hogar familiar para unirse a una organización religiosa en Tokio, en una ruptura que reflejaba ya su necesidad de vivir la fe no como doctrina abstracta, sino como práctica concreta de entrega a los demás.

Retrato de Miyazawa Kenji
Miyazawa Kenji, maestro, científico agrícola y una de las voces más singulares de la literatura japonesa.

El maestro que enseñaba fertilizantes y también belleza

Se formó como ingeniero agrónomo y trabajó como profesor de ciencias agrícolas, pero pronto sintió que la enseñanza en un aula no alcanzaba para transformar la vida de los campesinos que lo rodeaban. Fundó entonces la Asociación de Campesinos Rasu, donde combinaba clases prácticas sobre fertilizantes y técnicas de cultivo con conciertos, lecturas de poesía y charlas sobre arte, convencido de que la dignidad de una vida no dependía solo de la cosecha, sino también de la belleza a la que se tenía acceso.

Fue, además, vegetariano convencido por motivos de compasión hacia los animales, un principio ético que aparece una y otra vez en sus relatos, poblados de animales, plantas y fenómenos naturales que sienten, sufren y razonan igual que los seres humanos.

Una compasión que abarcaba todo el cosmos

La obsesión central de Miyazawa fue una forma de compasión budista extendida hasta el límite: no solo hacia las personas, sino hacia cada animal, cada planta, cada estrella y cada fenómeno del universo, entendidos todos como parte de una misma red de sufrimiento y salvación compartida. Esa cosmovisión explica su fascinación simultánea por la astronomía, la geología y el folclore local, que aparecen entrelazados en casi todos sus cuentos.

Publicó en vida solo un libro de poemas y una colección de cuentos, ambos fracasos comerciales absolutos. La inmensa mayoría de su obra permaneció inédita hasta después de su muerte, cuando amigos y familiares rescataron sus cuadernos y comenzaron a darla a conocer, revelando poco a poco a uno de los autores más originales de la literatura japonesa del siglo XX.

Mientras exista un solo ser que sufra, no puede haber felicidad completa para nadie.

Una muerte anunciada por el propio trabajo

Murió en 1933, a los treinta y siete años, de una neumonía agravada por años de tuberculosis y por su propio ritmo de trabajo agotador entre los campesinos, al que nunca renunció ni siquiera estando gravemente enfermo. Poco después de su muerte se encontró, en uno de sus cuadernos, un breve poema personal que hoy se recita en escuelas de todo Japón como una suerte de credo moral sobre la humildad y la entrega a los demás.

Obras imprescindibles

Portada de Ginga Tetsudō no Yoru (Tren nocturno de la Vía Láctea)
Ginga Tetsudō no Yoru (銀河鉄道の夜), publicación póstuma.

Ginga Tetsudō no Yoru (銀河鉄道の夜, Tren nocturno de la Vía Láctea) es su obra más célebre, inconclusa y publicada después de su muerte: un niño emprende, junto a su mejor amigo, un viaje en tren a través de las estrellas, en una meditación sobre la amistad, el sacrificio y la muerte.

Portada de Chūmon no Ōi Ryōriten (El restaurante de muchos pedidos)
Chūmon no Ōi Ryōriten (注文の多い料理店), 1924.

Chūmon no Ōi Ryōriten (注文の多い料理店, El restaurante de muchos pedidos, 1924) fue el único libro de cuentos que publicó en vida: dos cazadores llegan a un misterioso restaurante que, poco a poco, revela ser quien en realidad los está cazando a ellos, en una fábula inquietante sobre la relación entre humanos y naturaleza.

Portada de Sero Hiki no Gōshu (Gauche, el violonchelista)
Sero Hiki no Gōshu (セロ弾きのゴーシュ), publicación póstuma.

Sero Hiki no Gōshu (セロ弾きのゴーシュ, Gauche, el violonchelista) sigue a un músico mediocre que mejora gracias a las visitas nocturnas de distintos animales, en una parábola sobre la humildad y el aprendizaje que sigue siendo lectura habitual en las escuelas japonesas.

Portada de Ame ni mo Makezu (No vencido por la lluvia)
Ame ni mo Makezu (雨ニモマケズ), hallado en su cuaderno tras su muerte.

Ame ni mo Makezu (雨ニモマケズ, No vencido por la lluvia) no es un cuento sino un breve poema personal hallado en su cuaderno tras su muerte, una suerte de oración laica sobre la humildad y la vida entregada a los demás que se convirtió en uno de los textos más citados de todo Japón.

Portada de Haru to Shura (Primavera y Ashura)
Haru to Shura (春と修羅), 1924.

Haru to Shura (春と修羅, Primavera y Ashura, 1924) es el único poemario que publicó en vida: versos libres, intensos y visuales, que combinan la cosmología budista con una angustia personal muy cruda, en un estilo que se adelantó varias décadas a la poesía japonesa de su época.

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Naoto Sensei · Letras y cultura japonesa

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