Futabatei Shimei
el hombre que inventó la novela japonesa moderna y nunca dejó de dudarlo
El seudónimo nació de un insulto paterno: la historia de un pionero atormentado por la culpa de escribir ficción
Antes de Futabatei Shimei, la literatura japonesa se escribía con las convenciones de un idioma literario clásico, distante de la lengua que la gente realmente hablaba. Fue él quien rompió esa barrera y sentó las bases de la prosa moderna en japonés —y sin embargo, pasó buena parte de su vida convencido de que dedicarse a la ficción era, en el fondo, una pérdida de tiempo indigna de un hombre serio.
Un samurái frustrado por la literatura
Nació en Edo en 1864 con el nombre de Hasegawa Tatsunosuke, en el seno de una familia de tradición samurai que esperaba de él una carrera militar o diplomática. Ingresó a la Escuela de Lenguas Extranjeras de Tokio para estudiar ruso, con la idea de servir a Japón en su relación con Rusia, pero terminó devorando a Turgéniev, Gógol y la crítica literaria rusa con una pasión que su familia jamás había previsto.
Cuenta la leyenda literaria —probablemente embellecida con el tiempo— que su propio padre, al enterarse de que su hijo quería dedicarse a escribir novelas en lugar de servir al Estado, le habría espetado: «¡Vete a morir por ahí!» (kutabatte shimae). Futabatei tomó esa frase, la deformó foneticamente, y la convirtió en su propio seudónimo literario: un gesto de autodesprecio que resume, mejor que cualquier biografía, la relación atormentada que tuvo siempre con su vocación.
La duda como método de vida
A diferencia de otros grandes autores de su generación, Futabatei nunca logró convencerse del todo de que escribir ficción fuera un oficio respetable. Publicó su primera y más influyente novela a los veintitrés años y, poco después, la abandonó sin terminarla por completo, convencido de que debía dedicarse a algo «más útil»: la traducción, el periodismo, la enseñanza del ruso e incluso puestos administrativos vinculados a la relación diplomática entre Japón y Rusia.
Ese vaivén entre la escritura y su abandono se repitió varias veces a lo largo de su vida: pasaba años enteros lejos de la literatura, conven cido de haberla dejado atrás para siempre, para luego regresar a ella casi a pesar de sí mismo. Esa incapacidad de reconciliarse con su propio talento es, quizá, la obsesión más persistente de toda su biografía.
El nacimiento del japonés moderno
Su aporte más decisivo fue lingüístico: Futabatei fue pionero del movimiento genbun itchi, que buscaba unificar la lengua escrita con la lengua realmente hablada, abandonando el japonés literario clásico en favor de una prosa más cercana al habla cotidiana. Sus traducciones de Turgéniev, escritas en ese nuevo estilo coloquial, influyeron sobre toda una generación de escritores japoneses que buscaban renovar su propio idioma literario.
Murió en 1909, de tuberculosis, a bordo de un barco que lo llevaba de regreso a Japón tras un período como corresponsal en Rusia. Fue sepultado en el mar, frente a las costas de Bengala, en un final tan errante como su propia relación con la escritura.
Obras imprescindibles
Ukigumo (浮雲, Nubes flotantes, 1887-1889) está considerada la primera novela moderna de la literatura japonesa: escrita en lenguaje coloquial y con un análisis psicológico minucioso de un joven funcionario despedido, rompió por completo con las convenciones narrativas del período Edo.
Aibiki (あひびき, 1888) es su traducción del relato «El encuentro» de Iván Turgéniev, escrita en un estilo tan innovador que influyó directamente en el modo de escribir prosa descriptiva de toda una generación de novelistas japoneses posteriores, entre ellos Kunikida Doppo.
Sono Omokage (其面影, Su imagen, 1906) narra la decadencia moral y social de un hombre atrapado en un matrimonio infeliz, marcando su regreso a la ficción tras casi dos décadas de silencio literario.
Heibon (平凡, Mediocridad, 1907) es una novela semiautobiográfica en la que un escritor fracasado reflexiona, con amarga ironía, sobre una vida literaria que él mismo considera desperdiciada —un eco directo de las propias dudas de Futabatei sobre su vocación.
Naoto Sensei · Letras y cultura japonesa

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